martes, abril 21, 2009
The real journalism
This is JOURNALISM. Do you want to know the situation in Baghdad? Look for video Baghdad: City of Walls
jueves, marzo 05, 2009
Cosas bien hechas
Vale, es frívolo (en comparación con los contenidos que suelo meter en este blog), informal... pero las cosas, cuando están bien hechas, hay que reconocerlas. Ahí va un vídeo de una campaña contra el ruido, que es una pequeña obra maestra.
lunes, marzo 02, 2009
Juicio a Aznar
No es venganza, no es odio ni manía; si alguien ayuda a provocar una masacre y además emplea mentiras para ello... ¿no debería dar cuenta ante un tribunal?
Visita http://www.juicioaaznar.net/, por justicia.
Visita http://www.juicioaaznar.net/, por justicia.
jueves, enero 15, 2009
jueves, enero 08, 2009
News about Gaza.
A massacre is happening in Gaza. Where are international laws? Where are we, occidentals, to protect democracy inside and outside our borders? Do we really support democracy or these are only empty words? Where is EU and USA to defend democracy? Perhaps into some years nobody will trust our democracy, a democracy like Israel's democracy: only to protect ourselves and our interests. Who is going to stop already Israel?
In some years we, occidentals, will say to the whole world: why don't you believe in our democracy? There, in Gaza, lays the answer.
If you can't watch the video, go to: http://therealnews.com/t/index.php?option=com_content&task=view&id=31&Itemid=74&jumival=3051
In some years we, occidentals, will say to the whole world: why don't you believe in our democracy? There, in Gaza, lays the answer.
If you can't watch the video, go to: http://therealnews.com/t/index.php?option=com_content&task=view&id=31&Itemid=74&jumival=3051
viernes, noviembre 21, 2008
New web page.
This is the new web where you can find some of my lastest works (by the way it is under construction but you can see a trailer about one of my documentaries). Have a look!: http://www.alamdox.com
New sources for news.
Some new sources are appearing in our screens. They seem independent (and I think they are). One of the most interesting is The Real News. I like its way of work (the only thing I don't like is the name: too pretentious). They focus on analisys of international news. The new television is here. Have a look (click on the name of this article to go to Real News or see the video where they are looking for resources)
jueves, agosto 21, 2008
Aficionados al cine están de enhorabuena.
Ha surgido en Alemania una nueva manera de ver y comprar películas.
Cualquiera con algún trabajo ya hecho puede publicarlo y puede darlo a conocer por todo el mundo.
La página se llama onlinefilm.org y se ha dispuesto para que los creadores que no suelen poder exhibir sus películas lo hagan para todo el mundo.
www.onlinefilm.org
Aquí algún ejemplillo:
Cualquiera con algún trabajo ya hecho puede publicarlo y puede darlo a conocer por todo el mundo.
La página se llama onlinefilm.org y se ha dispuesto para que los creadores que no suelen poder exhibir sus películas lo hagan para todo el mundo.
www.onlinefilm.org
Aquí algún ejemplillo:
viernes, febrero 01, 2008
La prostitución. Oficio denigrado.
Dos entradas publicadas en este blog en un sólo día, parece mentira. Pero vale la pena.
Una prostituta revela su día a día y reivindica, justamente, su dignidad; una dignidad a la que todos quieren tirar la primera piedra. Este blog nos hará pensárnoslo dos y hasta tres veces.
http://prostitucion-visionobjetiva.blogspot.com
Una prostituta revela su día a día y reivindica, justamente, su dignidad; una dignidad a la que todos quieren tirar la primera piedra. Este blog nos hará pensárnoslo dos y hasta tres veces.
http://prostitucion-visionobjetiva.blogspot.com
Entrevista censurada
Hace unos años, TVE censuró una entrevista que Jesús Quintero hizo a José María García. Alegaron que García hacía unas revelaciones demasiado duras a políticos y a algunos periodistas. Precisamente TVE sólo dejó emitir el fragmento en el que el ex-periodista deportivo criticaba al entonces Director de TVE.
En esta página se muestra casi toda la entrevista.
http://www.stage6.com/user/kkconk/video/1583907/Entrevista-de-Quintero-a-JM-Garcia
En esta página se muestra casi toda la entrevista.
http://www.stage6.com/user/kkconk/video/1583907/Entrevista-de-Quintero-a-JM-Garcia
jueves, febrero 01, 2007
Alive in Baghdad
Merece la pena visitar esta página para saber más cosas sobre Iraq de las que nos cuentan los medios de comunicación convencionales.
http://aliveinbaghdad.org/
Hay que saber inglés pero no todo iban a ser ventajas.
Good to visit this webpage to know more things about Iraq:
http://aliveinbaghdad.org/
Thanks. Gracias.
http://aliveinbaghdad.org/
Hay que saber inglés pero no todo iban a ser ventajas.
Good to visit this webpage to know more things about Iraq:
http://aliveinbaghdad.org/
Thanks. Gracias.
jueves, septiembre 14, 2006
Lugares sin encanto.
Hay sitios en los que uno nunca desearía estar.
Entre ellos,las fronteras se llevan la palma. Y algunas de éstas son especialmente desagradables.
Son sensaciones que uno nunca puede olvidar. Como cuando crucé la frontera de Gaza con Israel, por el norte de la franja palestina.
Era el año 2001, seis meses después del inicio de la Segunda Intifada. La noche anterior helicópteros israelíes habían atacado con proyectiles algunos cuarteles del ejército palestino.
La mañana no se presentaba mejor: el taxi me sableó 120 Euros por un viaje de 15 minutos hasta la frontera por lo que me quedaba casi sin dinero para seguir dos días más en Jerusalén antes de coger el avión de vuelta a España; la radio del coche anunciaba un muerto en disturbios tempraneros y la posibilidad de que la frontera estuviera cerrada ganaba neuronas en mi estresada cabeza. El quedarme atrapado en Gaza se convertía en pesadilla.
El taxi no se acercercó demasiado al puesto fronterizo; parecía que dejara a un corderillo, a mí, dirigirse al matadero; de manera que en solitario, a pie, con el único sonido de mis pies sobre el asfalto y disparos de fondo, caminé el corredor de alambradas y torretas de alambradas que llevaba a Israel.
En esos momentos cobré conciencia de mi soledad en el mundo, con una bolsa a cuestas y la imaginación jugándote malas pasadas: creí que cualquiera de los soldados que se ocultaban tras los telones de acero, a mi izquierda y derecha, podía pensar que mi bolsa guardaba explosivos y ¡bang!, de un disparo preventivo hubiera terminado con todo. En este Territorio Comanche primero se dispara y luego se pregunta. Yo no veía diferencia entre el chico palestino al herido por un balazo que había podido fotografiar un par de días antes y yo. Silencio, sol, polvo, los pasos hacia la frontera y el pensamiento de que si yo era el único que aquella mañana se atrevía a cruzar esa frontera era porque estaba en el lugar equivocado en el sitio equivocado.
Si bien este camino a un posible cadalso fue eterno, el paso por la aduana apenas duró 5 minutos y una pregunta: ¿qué hace un español como tú en un sitio como éste?
Entre ellos,las fronteras se llevan la palma. Y algunas de éstas son especialmente desagradables.
Son sensaciones que uno nunca puede olvidar. Como cuando crucé la frontera de Gaza con Israel, por el norte de la franja palestina.
Era el año 2001, seis meses después del inicio de la Segunda Intifada. La noche anterior helicópteros israelíes habían atacado con proyectiles algunos cuarteles del ejército palestino.
La mañana no se presentaba mejor: el taxi me sableó 120 Euros por un viaje de 15 minutos hasta la frontera por lo que me quedaba casi sin dinero para seguir dos días más en Jerusalén antes de coger el avión de vuelta a España; la radio del coche anunciaba un muerto en disturbios tempraneros y la posibilidad de que la frontera estuviera cerrada ganaba neuronas en mi estresada cabeza. El quedarme atrapado en Gaza se convertía en pesadilla.
El taxi no se acercercó demasiado al puesto fronterizo; parecía que dejara a un corderillo, a mí, dirigirse al matadero; de manera que en solitario, a pie, con el único sonido de mis pies sobre el asfalto y disparos de fondo, caminé el corredor de alambradas y torretas de alambradas que llevaba a Israel.
En esos momentos cobré conciencia de mi soledad en el mundo, con una bolsa a cuestas y la imaginación jugándote malas pasadas: creí que cualquiera de los soldados que se ocultaban tras los telones de acero, a mi izquierda y derecha, podía pensar que mi bolsa guardaba explosivos y ¡bang!, de un disparo preventivo hubiera terminado con todo. En este Territorio Comanche primero se dispara y luego se pregunta. Yo no veía diferencia entre el chico palestino al herido por un balazo que había podido fotografiar un par de días antes y yo. Silencio, sol, polvo, los pasos hacia la frontera y el pensamiento de que si yo era el único que aquella mañana se atrevía a cruzar esa frontera era porque estaba en el lugar equivocado en el sitio equivocado.
Si bien este camino a un posible cadalso fue eterno, el paso por la aduana apenas duró 5 minutos y una pregunta: ¿qué hace un español como tú en un sitio como éste?
miércoles, septiembre 13, 2006
¿Existe Al-Qaeda?
Hay una cosa que está clara: que Bush, Blair y unos cuantos más por ahí han rentabilizado de manera increíble los atentados del 11-S, 11-J y 11-M. Atentados brutales que no dejan indiferente a nadie. A muchos políticos del tres al cuarto les ha ido genial para justificar ataques, guerras y medidas dudosamente propias de países con cierta libertad (pasar por los aeropuertos parece un juicio sumarísimo donde los chusqueros que allí cachean presumen de cara de mala leche como si eso fuera hacer bien su trabajo).
En fin, a lo que voy. Hay un documental de la BBC llamado The Power of Nightmares (el Poder de las Pesadillas) en el que se cuestiona la propia existencia de la red terrorista de Osama bin Laden. Me parece un poco descabellado pero en todo caso está muy bien porque deja claro que la amenaza (real o irreal) de un enemigo les va de perlas a los que quieren mantenerse en el poder a costa del miedo general.
Podéis encontrar estos videos en www.youtube.com si escribis Power of Nightmares.
En fin, a lo que voy. Hay un documental de la BBC llamado The Power of Nightmares (el Poder de las Pesadillas) en el que se cuestiona la propia existencia de la red terrorista de Osama bin Laden. Me parece un poco descabellado pero en todo caso está muy bien porque deja claro que la amenaza (real o irreal) de un enemigo les va de perlas a los que quieren mantenerse en el poder a costa del miedo general.
Podéis encontrar estos videos en www.youtube.com si escribis Power of Nightmares.
martes, junio 13, 2006
¿Dónde quedaron?
Este viernes inauguro una exposición de fotografías en Artymagen, en Zaragoza, España.
Será una exposición bastante personal pues incluiré imágenes que no he expuesto nunca y que, para mí, tienen especial significado ya sea porque fueron algunas de las primeras fotos que tomé... porque me gustaron al recordarme un viaje... no sé, experiencias personales.
El otro día, al escogerlas, no pude dejar de sentir cierta nostalgia de las personas retratadas y, sobre todo, de su futuro, a veces incierto. ¿Qué será hoy de sus vidas? Refugiados, guerrilleros, vendedores ambulantes, pintores callejeros, soldados, religiosos de mil creencias... Al retratarlos siempre queda algo que parece como si tú les pertenecieras y, al contrario, como si ellos, nunca dejaran de estar al lado tuyo. Son trozos de vida robados; a menudo sin importancia pero que congelan el pasado para recordar lo que fueron y lo que somos: pequeños trozos de vida que nos cruzamos de vez en cuando. Espero que Dios reparta suerte.
Será una exposición bastante personal pues incluiré imágenes que no he expuesto nunca y que, para mí, tienen especial significado ya sea porque fueron algunas de las primeras fotos que tomé... porque me gustaron al recordarme un viaje... no sé, experiencias personales.
El otro día, al escogerlas, no pude dejar de sentir cierta nostalgia de las personas retratadas y, sobre todo, de su futuro, a veces incierto. ¿Qué será hoy de sus vidas? Refugiados, guerrilleros, vendedores ambulantes, pintores callejeros, soldados, religiosos de mil creencias... Al retratarlos siempre queda algo que parece como si tú les pertenecieras y, al contrario, como si ellos, nunca dejaran de estar al lado tuyo. Son trozos de vida robados; a menudo sin importancia pero que congelan el pasado para recordar lo que fueron y lo que somos: pequeños trozos de vida que nos cruzamos de vez en cuando. Espero que Dios reparta suerte.
viernes, junio 09, 2006
El periodismo ya no es lo que era.
¿Os acordais del periodismo comprometido? ¿Os acordais de una profesión con su toque de romanticismo?
Nada de esto queda ya. Excepto los blogs, blógicamente.
Hay que rellenar espacios. La televisión y la radio deben ocupar tiempo y los periódicos espacios. El objetivo ya no es lo que cuentas sino sobre lo que hables y que llenes suficientes minutos o bastantes hojas; time is money (el tiempo es un maní, como dirían Les Luthiers) y el publishing lo sabe.
No es que únicamente se deba informar sobre desgracias, desastres... eso no es compromiso. El compromiso es ser honesto consigo mismo y con los cuatro gatos que lean, vean o escuchen. El comunicarse por el placer de comunicarse y eso es incompatible con una cuenta de beneficios; no nos engañemos: o somos rentistas o hay que pagar un precio político, económico o moral por lo que debemos escribir.
Nos pagan para que escribamos sobre unos determinados temas y no sobre otros. Y si no estamos de acuerdo: au revoir. Somos funcionarios de la palabra: pero sin moscosos, ni bajas indefinidas.
Nada de esto queda ya. Excepto los blogs, blógicamente.
Hay que rellenar espacios. La televisión y la radio deben ocupar tiempo y los periódicos espacios. El objetivo ya no es lo que cuentas sino sobre lo que hables y que llenes suficientes minutos o bastantes hojas; time is money (el tiempo es un maní, como dirían Les Luthiers) y el publishing lo sabe.
No es que únicamente se deba informar sobre desgracias, desastres... eso no es compromiso. El compromiso es ser honesto consigo mismo y con los cuatro gatos que lean, vean o escuchen. El comunicarse por el placer de comunicarse y eso es incompatible con una cuenta de beneficios; no nos engañemos: o somos rentistas o hay que pagar un precio político, económico o moral por lo que debemos escribir.
Nos pagan para que escribamos sobre unos determinados temas y no sobre otros. Y si no estamos de acuerdo: au revoir. Somos funcionarios de la palabra: pero sin moscosos, ni bajas indefinidas.
viernes, junio 02, 2006
Un inciso: ¡Vivan los reporteros a pie de calle!
Sé que he dejado bastante olvidado mi blog pero la vida cotidiana te resta de hacer muchas cosas.
Estas páginas surgieron de la necesidad de contar cosas que he visto directamente, y que no tenía lugar dónde colocarlas y ordenarlas en mi vida.
Mi afán era viajar a lugares desde los que contar historias, situaciones, hablar de personas que conociera y de las cuales todos podíamos aprender. Eso lo he logrado. Pero de ahí a poderlas poner a disposición de un público mediaba un abismo.
Ahora trabajo en el mundo televisivo y desde aquí se conoce de cerca la censura solapada de los medios que nos cuentan "lo que ha ocurrido". Aquí están los ojos del mercadeo de imágenes y palabras, no de la realidad.
Hay muchos profesionales, los reporteros y cámaras, dejándose la vida por llegar a contarnos el mundo; pero los medios de comunicación lo filtran de tal forma que, con una severa guillotina, deciden lo que al público le interesa y lo que no; así de fácil, sin mojarse, sin mancharse las manos, sin conocer directamente a los protagonistas. Los que deciden los contenidos de la televisión no son los cámaras, ni los reporteros; son señores que desde una mesa tiran a la basura testimonios, tiran vídeos y gritos de la gente que quiere hablar; así, sin anestesia; con una crueldad brutal. Y seleccionan otros que más les gustan.
Hay que recordar siempre que los que de verdad nos tendrían que contar lo que pasa en el mundo son los que han estado en el mundo, los que han tocado la realidad, los que conocen de tú a tú a las personas; hay que dar la palabra, de verdad, a los reporteros y a los cámaras; no a cuatro idiotas que deciden qué es lo que nos interesa o qué es de lo que debemos enterarnos.
Estas páginas surgieron de la necesidad de contar cosas que he visto directamente, y que no tenía lugar dónde colocarlas y ordenarlas en mi vida.
Mi afán era viajar a lugares desde los que contar historias, situaciones, hablar de personas que conociera y de las cuales todos podíamos aprender. Eso lo he logrado. Pero de ahí a poderlas poner a disposición de un público mediaba un abismo.
Ahora trabajo en el mundo televisivo y desde aquí se conoce de cerca la censura solapada de los medios que nos cuentan "lo que ha ocurrido". Aquí están los ojos del mercadeo de imágenes y palabras, no de la realidad.
Hay muchos profesionales, los reporteros y cámaras, dejándose la vida por llegar a contarnos el mundo; pero los medios de comunicación lo filtran de tal forma que, con una severa guillotina, deciden lo que al público le interesa y lo que no; así de fácil, sin mojarse, sin mancharse las manos, sin conocer directamente a los protagonistas. Los que deciden los contenidos de la televisión no son los cámaras, ni los reporteros; son señores que desde una mesa tiran a la basura testimonios, tiran vídeos y gritos de la gente que quiere hablar; así, sin anestesia; con una crueldad brutal. Y seleccionan otros que más les gustan.
Hay que recordar siempre que los que de verdad nos tendrían que contar lo que pasa en el mundo son los que han estado en el mundo, los que han tocado la realidad, los que conocen de tú a tú a las personas; hay que dar la palabra, de verdad, a los reporteros y a los cámaras; no a cuatro idiotas que deciden qué es lo que nos interesa o qué es de lo que debemos enterarnos.
lunes, noviembre 07, 2005
Los refugiados albanokosovares (2)
La situación de los albaneses que habían cruzado la frontera de Yugoeslavia con Albania era similar una a otra. Era 1998, la OTAN bombardearía el país de Milosevic al año siguiente y la guerrilla de la UÇK ya sería fuerte, pero en aquel año 98 los refugiados eran unos parias que habían tenido que pasar a través de las montañas, de noche, con frío, con los niños a hombros. Horas y horas de andar por caminos que no sabían bien si los conducían a un destino incierto en Albania o al matadero a manos del ejército y la policía del Régimen ultranacionalista de Slobodan.
La hospitalidad albanesa es legendaria, pero en el país que estalló en pedazos hacía sólo un año y que estaba casi en quiebra absoluta, la generosidad se escribía con minúsculas. Los refugiados, mujeres con niños y unos pocos hombres, ocupaban unas habitaciones en un bloque desvencijado de ventanas sin cristales y paredes de papel de fumar. Era verano pero la llegada del invierno los amenazaba con llevarlos casi a la congelación. Aquí, en la puerta de atrás de Europa, la solidaridad internacional era un pariente desaparecido.
No tenían luz, no tenían agua y apenas dinero como para sobrevivir día tras día. Los pocos jóvenes que habían pasado con ellos estaban formando guerrillas del Ejército de Liberación de Kosovo. Jóvenes que compraban kalashnikovs viejos con la duda de si serían más efectivos en contra de las autoridades represivas yugoeslavas o contra ellos mismos. Recuerdo que en la guerra civil española, Orwell en su Homenaje a Cataluña decía que conoció un tipo de granadas que eran imparciales pues nunca se sabía si estallarían al enemigo o al propio que las lanzaba.
La hospitalidad albanesa es legendaria, pero en el país que estalló en pedazos hacía sólo un año y que estaba casi en quiebra absoluta, la generosidad se escribía con minúsculas. Los refugiados, mujeres con niños y unos pocos hombres, ocupaban unas habitaciones en un bloque desvencijado de ventanas sin cristales y paredes de papel de fumar. Era verano pero la llegada del invierno los amenazaba con llevarlos casi a la congelación. Aquí, en la puerta de atrás de Europa, la solidaridad internacional era un pariente desaparecido.
No tenían luz, no tenían agua y apenas dinero como para sobrevivir día tras día. Los pocos jóvenes que habían pasado con ellos estaban formando guerrillas del Ejército de Liberación de Kosovo. Jóvenes que compraban kalashnikovs viejos con la duda de si serían más efectivos en contra de las autoridades represivas yugoeslavas o contra ellos mismos. Recuerdo que en la guerra civil española, Orwell en su Homenaje a Cataluña decía que conoció un tipo de granadas que eran imparciales pues nunca se sabía si estallarían al enemigo o al propio que las lanzaba.
viernes, octubre 28, 2005
Los refugiados albanokosovares
La llegada a Tropoja, a escasos seis kilómetros de la frontera con la provincia yugoeslava de Kosovo, fue un shock. Caía la noche y, cuando se retiraron los mercaderes de armas, los disparos arreciaban rasgando las siluetas de las montañas en la oscuridad. Dos monjas me dieron albergue en su pequeño ambulatorio; son dos de las personas con más valor que he conocido: solas, en un lugar difícil de encontrar incluso en un mapa, con milicianos entre la desesperación y el sueño romántico de reconquistar su provincia, apenas sin agua y con una gota de electricidad nocturna.
Al llegar, mi mentalidad prepotente de venir de país desarrollado me impulsó a hacer la primera llamada. Para decepción de una de las monjas, no fue al periódico (no trabajaba para ninguno, era free-lance total) sino a mi novia. El locutorio de Tropoja estaba instalado en un edificio semi-abandonado con una de esas centralitas que ambientarían perfectamente una película de la Segunda… o tal vez de la Primera Guerra Mundial, con montones de cables aislados en tela negra y clavijas que cuelgan desde un escritorio de madera. Pedí conferencia con España, me metí en una de las cabinas y lo conseguí a la primera. No era consciente de mi suerte; desde hacía dos días que era imposible una comunicación con el exterior. Bromeando le dije a la monja italiana que Dios estaba conmigo. Y así debía ser, pues en una semana no me ocurrió nada desagradable si exceptuamos el intenso calor del día y una diarrea mayúscula en el viaje de regreso.
Al llegar, mi mentalidad prepotente de venir de país desarrollado me impulsó a hacer la primera llamada. Para decepción de una de las monjas, no fue al periódico (no trabajaba para ninguno, era free-lance total) sino a mi novia. El locutorio de Tropoja estaba instalado en un edificio semi-abandonado con una de esas centralitas que ambientarían perfectamente una película de la Segunda… o tal vez de la Primera Guerra Mundial, con montones de cables aislados en tela negra y clavijas que cuelgan desde un escritorio de madera. Pedí conferencia con España, me metí en una de las cabinas y lo conseguí a la primera. No era consciente de mi suerte; desde hacía dos días que era imposible una comunicación con el exterior. Bromeando le dije a la monja italiana que Dios estaba conmigo. Y así debía ser, pues en una semana no me ocurrió nada desagradable si exceptuamos el intenso calor del día y una diarrea mayúscula en el viaje de regreso.
miércoles, octubre 26, 2005
La hospitalidad albanesa
Siempre abundan los tópicos, pero muchas veces son realmente un reflejo de la realidad.
Gracias a la legendaria hospitalidad albanesa pude eludir albergarme en, tal vez, el único hotel de Shkoder, en el noroeste de Albania, a las orillas del lago. Nikola, el conductor del furgón que me llevó a mí y a varios albaneses desde la capital, me ofreció su casa; y eso que ni siquiera nos podíamos comunicar directamente sino que lo hacíamos a través de un funcionario del Ministerio de Agricultura que hablaba algo de inglés. En su casa estuve un día y dos noches, me dio de comer, de dormir y su mujer y su hijo me enseñaron la ciudad. Por la noche invitaron a algunos de sus vecinos a pasar una velada de charla y a tratar de llevar una conversación a través de chaval que apenas tenía 14 años; yo me convertí en una curiosidad, alguien a quien mirar como se mira algo que viene de otro planeta.
Allí, en Albania, al caer la oscuridad, lo mejor que se podía hacer era no salir de casa y charlar; de fondo el sonido seco pero lejano de disparos de los cuales nadie me supo dar razón en todo el tiempo que permanecí en Albania; disparos nocturnos que comenzaban al ponerse el sol y nunca recuerdo si finalizaban al pasar la medianoche pues ese sonido se hacía contidiano y apenas se le daba ya importancia cuando vencía el sueño.
Para hacer justicia también me toca decir que Nikola me pagó el viaje hasta Koman, a mitad de camino de Tropoja, y rechazó unos escasos 20 dólares que quise darle por sentirme en deuda con él y su familia. Aquí es donde aprendí que donde quiera que uno se encuentre la hospitalidad abunda más en este mundo que el peligro o la violencia; y eso, hablando de Albania en 1998, un país a medio camino entre la guerra con Yugoeslavia y la guerra civil.
Gracias a la legendaria hospitalidad albanesa pude eludir albergarme en, tal vez, el único hotel de Shkoder, en el noroeste de Albania, a las orillas del lago. Nikola, el conductor del furgón que me llevó a mí y a varios albaneses desde la capital, me ofreció su casa; y eso que ni siquiera nos podíamos comunicar directamente sino que lo hacíamos a través de un funcionario del Ministerio de Agricultura que hablaba algo de inglés. En su casa estuve un día y dos noches, me dio de comer, de dormir y su mujer y su hijo me enseñaron la ciudad. Por la noche invitaron a algunos de sus vecinos a pasar una velada de charla y a tratar de llevar una conversación a través de chaval que apenas tenía 14 años; yo me convertí en una curiosidad, alguien a quien mirar como se mira algo que viene de otro planeta.
Allí, en Albania, al caer la oscuridad, lo mejor que se podía hacer era no salir de casa y charlar; de fondo el sonido seco pero lejano de disparos de los cuales nadie me supo dar razón en todo el tiempo que permanecí en Albania; disparos nocturnos que comenzaban al ponerse el sol y nunca recuerdo si finalizaban al pasar la medianoche pues ese sonido se hacía contidiano y apenas se le daba ya importancia cuando vencía el sueño.
Para hacer justicia también me toca decir que Nikola me pagó el viaje hasta Koman, a mitad de camino de Tropoja, y rechazó unos escasos 20 dólares que quise darle por sentirme en deuda con él y su familia. Aquí es donde aprendí que donde quiera que uno se encuentre la hospitalidad abunda más en este mundo que el peligro o la violencia; y eso, hablando de Albania en 1998, un país a medio camino entre la guerra con Yugoeslavia y la guerra civil.
lunes, octubre 24, 2005
Cruzar fronteras: entre la emocion y el miedo.
Es imposible evitar la emoción de cruzar fronteras, de traspasar límites, de ver cómo un paisaje humano cambia de repente, cambia de lengua, de costumbres, incluso de aspecto. Si cruzas la frontera con un territorio en guerra la emoción se transforma en escalofrío; siempre se sabe cuando entras, nunca si podrás salir o cómo saldrás; es una puerta que se cierra a tus espaldas con la incertidumbre de si, desde el otro lado, la podrás abrir.
Países en los que escasean las guías de viaje y de los que sólo recibes noticias inquietantes, peligrosas, que se extienden como un misterio pues sólo hablan de números de muertos, de desaparecidos o de refugiados; hablan de situaciones desesperadas y de emboscadas en cada recodo del camino.
Con un intenso escalofrío sentía la piel cuando tomé rumbo a la frontera albano-yugoeslava por su parte más conflictiva: Tropoja. "No vayas, mucho peligro" me decían incluso los propios albaneses que, evidentemente, desconfiaban de lo que en aquella remota región estaba sucediendo. Después me ocurriría lo mismo con cada frontera que he cruzado rumbo al abismo, con la guerra, con Territorio Comanche, como lo bautizó Arturo Pérez Reverte, en una descripción de cristales rotos, pasos inquietos y francotiradores invisibles ocultos bajo edificios ennegrecidos por el humo del fuego del odio.
Recuerdo el periplo hasta Tropoja igual que cuando salí por la frontera de Gaza con Israel, con muros de hormigón y alambradas; igual que la oscuridad de la noche en el Kurdistán turco o la negra entrada en Iraq, país sin ley que traga a sus visitantes como monigotes indefensos en la oscuridad de la carretera de Amman a Bagdad cuando cruzas la frontera de noche cerrada.
Países en los que escasean las guías de viaje y de los que sólo recibes noticias inquietantes, peligrosas, que se extienden como un misterio pues sólo hablan de números de muertos, de desaparecidos o de refugiados; hablan de situaciones desesperadas y de emboscadas en cada recodo del camino.
Con un intenso escalofrío sentía la piel cuando tomé rumbo a la frontera albano-yugoeslava por su parte más conflictiva: Tropoja. "No vayas, mucho peligro" me decían incluso los propios albaneses que, evidentemente, desconfiaban de lo que en aquella remota región estaba sucediendo. Después me ocurriría lo mismo con cada frontera que he cruzado rumbo al abismo, con la guerra, con Territorio Comanche, como lo bautizó Arturo Pérez Reverte, en una descripción de cristales rotos, pasos inquietos y francotiradores invisibles ocultos bajo edificios ennegrecidos por el humo del fuego del odio.
Recuerdo el periplo hasta Tropoja igual que cuando salí por la frontera de Gaza con Israel, con muros de hormigón y alambradas; igual que la oscuridad de la noche en el Kurdistán turco o la negra entrada en Iraq, país sin ley que traga a sus visitantes como monigotes indefensos en la oscuridad de la carretera de Amman a Bagdad cuando cruzas la frontera de noche cerrada.
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